¿Por qué aún no sé cómo vivir sin tu amor?

«¿Por qué aún no sé cómo vivir sin tu amor?» Dice Shakira en Antología.

Y sí, aún no sé cómo vivir sin tu amor, viejecita hermosa.

Todos los días cuando despierto, a veces a las 4, 5 o si bien me va a las 6 de la mañana, mi primer pensamiento porque así ha sido toda mi vida es para mi abuela, «¿Dónde está? ¿Cómo está?».

Después recuerdo que hace unos meses, poco más de seis ella murió en mis brazos. Me apena el recuerdo del momento, sin embargo, después la recuerdo con inmenso amor.

Con mucho amor pero aún sin paz, sin sentirme tranquilo por su ausencia porque aún no sé cómo vivir sin su amor.

Amor único. Amor inigualable e incomparable. Esa forma de amar desbordante la heredé de ella porque la conocí a través de sus ojos.

Sus ojos sus divinos ojos.

¿Por qué aún no sé cómo vivir sin tu amor?

Pues, seguramente será porque aún debo transitar este duelo tan pesado y que luce eterno.

Y no es que no acepte o no reconozca la muerte de las personas que amo, mi fe me dice que su alma descansa en paz pero mi egoísmo físico y humano me exige, demanda su presencia, sus abrazos.

¿Por qué aún no sé cómo vivir sin tu amor? Porque quizá Dios me está llevando a transitar este pasaje en mi vida con más preguntas que respuestas, pero seguramente la gran duda me la resolverá con amor.

¿Por qué aún no sé cómo vivir sin tu amor? También siento que en algún punto más que aprender a vivir sin tu amor, aprenderé una nueva vida que será sin el amor físico, emocional y existencial de las personas que amo.

Es como un puente colgante que debo cruzar, pero ¡oh, sorpresa!, le tengo pavor a cruzar puentes peatonales, ¿te imaginas que sea uno colgante? Casi es imposible.

Pero lo habré de hacer. Supongo.

¿Por qué aún no sé cómo vivir sin tu amor?

Aprenderé a vivir…

Los días, las semanas y los años me ayudarán y aprenderé a vivir sin tu amor. Por ahora no sé, no sé cómo siquiera respirar sin dolor, sin miedo dejando a un lado la angustia y el tormento de la perdida.

Aprenderé a vivir una nueva vida sin el amor humano en vida de mi viejecita hermosa y de mi nene, porque además lo necesito.

Quiero aprender a sanar, a no llorar al recordar sus abrazos, sonrisas, carcajadas y besos. Aprenderé…

Y supongo que también aprenderé a que no sea el tema central de mi vida. Que no sea la única conversación que —genuinamente—entable en todo momento.

Necesito sanar. Avanzar. Solo lidiar con esto no me está ayudando a sanar, solo despierto, ejecutó lo que se me pide y me duermo. Pero sé que estoy dejando de vivir mi vida, incluso de amarme a mi mismo y ponerme como prioridad.

Lo único que no sé es cuándo, ¿cuándo sentiré paz?, qué día será la fecha o el momento en que sienta alegría consuelo, dicha, y sobre todo: plenitud.

¿Faltará mucho? Quizá, en las sabias palabras de mi viejecita hermosa que me repitió tantas veces en diversos momentos, «el tiempo cura todo». Anhelo que sea pronto, porque necesito continuar y sinceramente hoy en día no sé cómo.

Feliz cumpleaños al cielo, viejecita hermosa. Cúmplelos dichosa, feliz y sabia como solo tú solías ser, abuela. Te amo con la fuerza de todo mi ser.

«Ten por seguro que nos habremos de encontrar en la eternidad, mi amor, mi amado Varito».

El día 18 de abril celebraríamos su cumpleaños, seguramente con mole, mariachis y una comelona. Así será.