Receta de rosquillas caseras

Receta de rosquillas caseras

Puedes agregar colorante de cocina para darle otros tonos a tus rosquillas.

Las rosquillas son ideales para el desayuno o la merienda de un día especial, como una fiesta infantil. Hoy te diremos cómo hacer unas deliciosas rosquillas caseras con esta receta que lleva glaseado de chocolate y de azúcar.

Ingredientes:

  • 400 g de harina de fuerza
  • 250 ml de leche
  • La piel de una naranja
  • ½ cucharadita de sal
  • 2 sobres de levadura de panadero
  • 1 huevo
  • 50 g de mantequilla
  • 50 g de azúcar
  • Aceite suave para freír

Para el glaseado blanco:

  • 150 g de azúcar glass
  • 3 o 4 cucharadas de leche
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla

Para el glaseado de chocolate:

  • 200 g de azúcar glass
  • 75 ml de agua
  • 150 g de chocolate para postres

Preparación:

Lavamos muy bien la naranja, con un pelador quitamos la piel, teniendo cuidado de no llevarnos también lo blanco, y ponemos en un cazo con la leche hasta que hierva. Dejamos que se temple y la piel de naranja la desechamos.

En un bol mezclamos todos los ingredientes secos, es decir, la harina, la levadura, el azúcar y la sal, el huevo batido y la leche (es importante que esté templada, ya que si la ponemos muy caliente puede matar a la levadura y si está demasiado fría tardaría mucho en actuar).

Amasamos unos minutos, incorporamos la mantequilla cortada en dados, hasta obtener una masa suave y elástica. No os importe si está algo pegajosa, aunque os cueste más manipularla luego el resultado será más esponjoso, podéis poneros un poco de harina en las manos para que os resulte más fácil trabajarla.

Ponemos la masa en un bol amplio, tapamos y dejamos en un sitio cálido y seco hasta que la masa fermente y doble su volumen. Es mejor hacer la masa en la tarde y dejarla toda la noche levando, pero en verano los levados son mucho más rápidos, con tres horas será suficiente.

Cuando haya aumentado su volumen sacamos la masa del cuenco, amasamos un poco, lo necesario para quitarle el aire, y estiramos con un rodillo hasta que tenga el grosor de 1 centímetro más o menos.

Con un cortador redondo o un vaso (incluso podéis reciclar una lata de conserva) cortáis los círculos, lo ideal es que sean entre 8 o 10 centímetros de diámetro. Con algo más pequeño (un tapón por ejemplo) hacemos el agujero. Los recortes y los agujeros podéis unirlos, amasarlos y volver a estirarlos.

Vamos poniendo nuestras rosquillas en una bandeja sobre papel de horno y volvemos a dejar que leven. Si hace mucho frío podéis acelerar el levado introduciéndolos en el horno a 50 ºC.

Una vez que han aumentado su volumen los vamos friendo. Si queréis que no se os deformen al cogerlos, podéis recortar el papel de horno de la base y ayudaros de este para echarlos en la sartén. Una vez que estén dorados sacamos y dejamos sobre papel de cocina.

Dejamos que se enfríen y decoramos al gusto, es decir, podéis añadirle azúcar y canela, bañarlos con chocolate fundido o glasearlos, añadirles fideos de colores, lo que más os guste. Para glasearlos, solo tenéis que mezclar los ingredientes en un cuenco, mojáis las rosquillas en la mezcla y los dejáis sobre una rejilla.