¿Nacemos sabiendo amar? La respuesta es no

¿Nacemos sabiendo amar? La respuesta es no. Sin embargo, qué cantidad de aristas hay detrás de esta premisa. Comenzando porque casi todos o en la mayoría de los contextos en el mundo: nacemos del amor de dos personas.

Claro, hay niñes que no. Aun en este tiempo hay miles de mujeres que son atacadas sexualmente y sus embarazos son productos de esas violaciones. La violencia doméstica está permeada por completo en todas las sociedades.

Repito, la mayoría de los nacimientos de bebés son a través del amor, interés, gusto y/o deseo entre dos personas.

Sabiendo un poco de todo esto y dando contexto, no, las mujeres no nacemos sabiendo amar.

El amor romántico lo conocemos a través de las buenas y malas experiencias. Pero también al ver las formas, los hechos, las decisiones de nuestros padres, tutores, abuelas, abuelos. y todo el entorno infantil en el que crecemos.

Y hay otra parte que “aprendemos”, pongo comillas porque es lo que supones, a través del arte: de la música, la pintura y por supuesto el cine, las novelas, literatura y demás.

¿Qué es el amor romántico?

Hoy en día el amor romántico es tantas cosas, pero sigue siendo ese vínculo afectivo entre dos personas —o más si es consensuado— que se desarrolla y sostiene a través del amor, conocimiento, respeto, empatía, generosidad, amistad y mucho trabajo de aceptación y tolerancia detrás.

Cada vez que nos relaciones con alguien y el vínculo a formarse será el amor romántico, el amor de pareja, hay que ser muy claras ambas partes.

¿Qué no te gusta? ¿Qué te enfada pero toleras? ¿Cómo desarrollarnos juntes? ¿Cuántos acuerdos tendremos? Y además de resolver y responder estas y muchas otras preguntas, debemos considerar que debemos invertir tiempo y dedicación para prosperar.

Nuestra capacidad de aceptación nos llevará a ir aprendiendo con el paso de los años y de las experiencias a amar.

¿Nacemos sabiendo amar?

No, la respuesta es no. Pero es tan claro como que tampoco nacimos sabiendo hablar, comer, escuchar, observar, discernir, correr, brincar y muchas cosas más.

Al nacer somos esponjas, lo primero que aprendemos por necesidad es a respirar, enseguida a llorar, después a comer y defecar. Porque en el vientre materno nuestra madre proveyó todo lo que necesitamos para desarrollarnos dentro de su ser.

Sin embargo, así como no nacemos sabiendo amar, si tenemos la bendición y privilegio de crecer en un hogar rodeado de amor esa capacidad de amar se irá desarrollando y la iremos acrecentando.

En los primeros años quizá con torpeza, con poco conocimiento y solo de lo que observamos. Visualizamos escenarios pero no tenemos práctica ni experiencia.

Y justamente conocer muchas personas, se estima que conocemos entre 500 y 1,000 personas a lo largo de nuestra vida, nos permite desarrollar la capacidad de amar. Todo lo que es posible amar: personas, animales, sitios, sonidos, espacios, tiempos, lugares, momentos, creencias, fe.

No nacemos sabiendo amar

No, no nacemos sabiendo amar. Pero es una capacidad, cualidad y virtud que tenemos los seres humanos. Quizá somos de las pocas especies, no sabemos a ciencia cierta, que aprendemos a amar.

Que ser amados y amar es una de las razones por las que estamos en este tierra, en este momento y que somos una parte muy diminuta de un universo infinito.

Y, sin embargo, aun sabiéndonos tan pequeños e insignificantes para un universo rodeado de estrellas descomunales, de planetas inenarrables y desconocidos, de galaxias indescriptibles, nosotros, esta sociedad tan consumista y deshumanizada, tan vacía y superflua:

¡Lo que más deseamos ye necesitamos es amor! ¡Estamos ávidos de amor!

No, no nacemos sabiendo amar. Pero debería ser una consigna que todos, todas y todes deberíamos privilegiar y priorizar. El amor es la única razón por la que la creación, sea lo que sea en lo que usted crea, nos formó y fundó esta tierra.

Ame, ame mucho. No desista así haya pasajes extraños e incomprensibles que parecen doler y acabarnos. ¿El amor se agota?, quizá, pero también se regenera dentro de nosotres y se reconstruye.

Déjese amar. Es re lindo ser amado.

A mis tres mejores amigas de la vida, con quien soy el ser más libre y a quien amo profundamente: Almudena, Constanza y María Emilia. ¡Las amo!

Hombre con camisa azul abotonada acostado en una cama blanca
¿Nacemos sabiendo amar?

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