¿Cuánto amor es suficiente? ¿Cuándo es suficiente el sentimiento entre dos? ¿Sólo ese don es y será suficiente? ¿Por qué todo se trata de sentirnos suficientes?
Sobre todo para saberte y sentirte amada, amado, amade. O eso nos han hecho creer.
Recuerdo mucho como transcurrió el 14 de julio de 2025, estaba en Suiza. En la casa donde me encontraba tenía una hermosa terraza que al asomarme podría vislumbrar un sinfín de montañas y aun cuando era verano lucían espectaculares.
Ese día descansé. Ni laptop ni ipad, solo mis audífonos y yo. Porque el texto ya lo había escrito desde días anteriores: «¿Quieres ser mi novia?».
¿Quieres ser mi novia?
¿Cómo pedirle a una chica que es majestuosa por donde la admire que sea mi novia? No podía esperar más tiempo porque ya quería gritarle al mundo que mi monstruito ya era, es mi novia.
Sin embargo, ese momento me pareció durante muchos días incierto o quizá lejano. No por falta de sentimiento… aunque, siempre pensé que quería sentirme pleno y dichoso para ese momento.
El tiempo me dio la razón, fue ese momento. Esa noche para mí del 14 de julio, una carta en una web, una canción y mis nervios.
¿Cuánto amor es suficiente?
Pues en ese momento, al menos para mí, despejé un tanto la duda de cuánto amor es suficiente.
Sin embargo con el paso de las semanas y los meses, todos los sentimientos se han multiplicado: tanto el que doy como el que recibo a diario.
El amor que es ese ente tan inexplicable se ha reproducido, desarrollado y se ha transformado en tantas cosas, formas y acciones que podrían parecer implícitas pero no lo son como la paciencia. Su paciencia tan virtuosa.
Cuando el amor es todo: se desborda, se hace visible y presente en todas las formas y los medios posibles.
Cuánto amor es suficiente cuando hay tantos sentimientos
Quizá nunca será suficientes e incluso podemos pensar que es y será inagotable, y sería maravilloso.
Solo que muchas veces todos esos sentimientos están en constante evolución y desarrollo. Pasamos por pasajes de pasión, intimidad, amistad, deseo, anhelo pero también miedo, frustración, desesperación y muchos más.
Sin embargo, desde aquel 14 de julio he procurado que en mí esa luz solo se multiplique y la sostenga esa paz y ese sosiego que solo es capaz de darme ella.
Mi niña, gracias por estos meses juntos. Gracias por amarme tanto aun entre tanta oscuridad, días grises y lágrimas. También aprecio que me sostengas en medio de tantos miedos y silencios.
Amo ser yo: Tuyo, Ál. Te amo en plenitud.