Malas noticias: el tiempo NO sana las heridas emocionales

Ya sea una ruptura amorosa, el fallecimiento de un ser querido o un despido laboral, nuestra reacción más común es refugiarnos en pensar que el tiempo es la mejor medicina y que conforme pase, irá sanando nuestras heridas emocionales. Sin embargo, la ciencia, como siempre, viene a burlarse de estos clichés que son más conocimiento popular que verdades reales. El caso es que según un estudio publicado en la revista Perspectives on Psychological Science, el tiempo no sana las heridas. Al menos, no por sí solo. Es lo que eliges hacer en ese tiempo lo que marca la verdadera diferencia en tu vida.

Investigadores de la Universidad del Estado de Arizona (EE.UU.) descubrieron que, en general, a todos nos sobran capacidades para sobreponernos a situaciones adversas o períodos de dolor emocional, lo que en términos psicológicos se denomina resiliencia. La falsa idea de que el tiempo es la medicina que pondrá remedio a nuestro mal es un error común en el que incurrimos al atravesar por un mal periodo en nuestra vida.

El estudio confirma que las fases de estrés pueden causar una gran disminución en nuestro bienestar que puede durar varios años, y concluye que la creencia de que “la mayoría de las personas somos resilientes” impide que se solicite la ayuda necesaria para recuperarnos de manera más eficaz. El dicho  de que “las cosas mejorarán pronto” sólo promueve el mito de que la curación de una herida psicológica es una actividad pasiva. Y, por desgracia, esperar a sentirnos mejor no logra producir los mejores resultados.

Asumir que el tiempo cura per se y fijarnos un periodo estimado que indique cuándo deberíamos sentirnos mejor es peligroso. No solo podemos llegar a ser muy duros con nosotros mismos si no nos recuperamos en el tiempo que valoramos conveniente, sino que también podemos carecer de empatía por el sufrimiento prolongado de otras personas.

La construcción de una verdadera fuerza mental es lo que realmente aumentará tu capacidad para curar tus heridas psicológicas. Recuerda que cuanto más fuerte seas mentalmente, más resiliente serás cuando tengas que enfrentarte a las adversidades, por más grandes o pequeñas que estas sean.