2008-01-02 12:24:11 Por: Redacción

Belleza en la bañera

La hora del baño es un momento de desconexión absoluta

Belleza en la bañera

Belleza en la bañera

Descansar y después de una dura jornada de trabajo es fácil. Escóndete en la bañera y aprovecha para darte un baño relajante ¿Lo mejor? que además puedes aprovecharlo para prolongar la fragancia de tu perfume utilizando los productos de su misma línea de baño. En los últimos años han cobrado tanta importancia que ya puedes encontrar cremas de hidratación intensa, leches ligeras, mieles, esencias, sales y polvos con tu aroma favorito. Saldrás de la bañera renovada y en plena forma para acometer cualquier evento social.La hora del baño es un momento de desconexión absoluta. Para que nada lo interrumpa, prepáralo con todo detalle.Preparación:

Ante todo, moderación. El agua de la bañera no debe estar ni templada ni demasiado caliente. Lo ideal es acercarse lo más posible a la temperatura del cuerpo: 36,5º C o quedarse sólo un par de grados por debajo. Incorpora los productos de baño de los que quieres disfrutar, como espumas, sales, leches, bolas efervescentes, aceites esenciales o polvos de baño, y ayuda a su difusión por toda la bañera batiendo el agua con las manos. Reduce la intensidad de la luz y enciende unas velas perfumadas para lograr un ambiente más íntimo y acogedor.Exfoliación:

Por mucho que nos suene a nuevo, el concepto de renovar la piel, eliminando las células muertas mediante fricción, ya tiene mucho más de 1.000 años. De hecho, en las culturas egipcia y romana, las mujeres se bañaban en leche de burra o se frotaban con sal, fruta agria o polvo de alabastro para mejorar el aspecto de la piel. La exfoliación acelera la renovación celular de las capas superficiales de la piel y estimula la circulación sanguínea. Puedes hacerla en seco, con un guante de crin, o con la piel húmeda y un producto específico. Exfoliar a conciencia no significa arrancarse la piel; hazlo con suavidad, mediante masajes ascendentes. Empieza por los pies y sube por las piernas, friccionando primero su parte interna y luego la externa, y sigue hacia el vientre, las nalgas, las espalda, los senos –haciendo círculos y evitando los pezones–, el escote y el cuello. Termina frotando los brazos, desde la punta de los dedos hasta los hombros. Lo ideal es hacerlo al menos una vez a la semana, aunque en pieles sensibles es recomendable elegir productos específicos.Baño:

En el momento de la verdad, estar cómoda va a ser el factor más importante: coloca una almohada bajo el cuello y adopta una postura semitumbada (lo que te permita tu bañera), con el agua por debajo del cuello. El calor evapora los activos de los productos de baño y aumenta su efectividad, así que aprovéchate de todos sus beneficios mientras te relajas. El uso excesivo de jabones en las duchas cotidianas puede acabar alterando el equilibrio fisiológico de la piel. Durante una sesión de baño puedes reequilibrar esas carencias con productos nutritivos e hidratantes, que penetran mejor en la piel gracias al calor y la humedad. Lo recomendable es que no permanezcas dentro de la bañera más de 15 minutos.

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