¿Quién era la corregidora de Querétaro?

Muchos personajes históricos están involucrados en la Independencia de México como Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, José Ma. Morelos y Pavón pero poco sabemos de la gran mujer que fue la clave para que esta lucha se llevará acabo, nos referimos a Josefa Ortiz de Domínguez.

Hija de una mulata y un español, Josefa Ortiz de Domínguez desde muy pequeña aprendió a ser fuerte pues quedo huérfana durante su niñez y junto con su hermana salieron adelante solas. Desde aquellos tiempos, ella mostró su valentía, en especial cuando escribió una carta para que admitieran en el Colegio de San Ignacio de Loyola, “Era rarísimo que una mujer se permitiera el atrevimiento de aprender a escribir”, opinó la escritora mexicana Laureana Wright de Kleinhans.

Fue precisamente en ese Colegio donde conocería al hombre de su vida, el prestigiado abogado Miguel Domínguez con quien años después se escaparía. Ella tenía 19 años y el 37, juntos procrearon a 14 hijos.

Todo iba bien en su vida, pues la familia tuvo que trasladarse a Querétaro porque Domínguez había sido nombrado Corregidor (por eso es conocida como la Corregidora de Querétaro). Pero para 1808, los problemas en España comienzan a ser evidentes, pues estaban siendo atacados por las tropas francesas de Napoleón Bonaparte.

En ese momento, se temía que la Colonia fuera invadida por los franceses y fue así que nace la Conspiración de Querétaro y aunque mucho antes existieron conspiración, la gran mayoría fracasaron hasta que llegó la mujer clave que lo cambiaría todo: Josefa Ortíz de Domínguez

Pero ¿Qué fue lo que hizo?

Para cuando la conspiración fue descubierta, el primero en enterarse es el Corregidor, quien de inmediato le dice a su esposa. Ella decide que es importante informarles a Miguel Hidalgo y el capitán Allende, pero su esposo le dice que guarde silencio o levantarán sospechas.

Los tres taconazos o golpes

Se tomó la decisión de que si algo malo pasaba, la Corregidora tenía que dar tres taconazos para que en el piso de debajo de su vivienda, donde vivía el director de la cárcel estuviera alerta ante una traición. Tiempo después se determinó que dio tres golpes y no taconazos.

“Ese aviso de Josefa encendió la mecha y Querétaro inició la independencia de México“, señala la historiadora mexicana Leonor Cortina.