Tú dice Shakira:
Te regalo mi cintura (cuál) y mis labios (son tuyos) para cuando quieras besar.
Te regalo mi locura (¡Noo! haha). Y las pocas neuronas que quedan ya (o ninguna).
Mis zapatos desteñidos (Adidas). El diario en el que escribo (Mi journal últimamente sólo trata de ti). ¡Te doy hasta mis suspiros! (Todos).
¡Porque eres tú mi sol!
¡Qué locura es el amor!
Se sabe que el amor es, incluso, un proceso químico y físico con mucha ingerencia en el cerebro. Las cantidades de serotonina, adrenalina y dopamina que se producen en consecuencia de una emoción que llamamos “del corazón”, pero que en sí nace de la conciencia.
Ahí en el costado derecho, en el lóbulo frontal que nos hace pensar, pero también sentir. Y es que es un palmo de milésima de segundo para estar enamorado. O enamorada.
La sangre recorre virtuosamente todo nuestro cuerpo transportando este líquido viscoso pero que sin ella sinceramente no podríamos existir, obvio. El punto es que al bombear sangre en nuestro corazón se completan los mecanismos de funcionamiento del cerebro y entonces se ejecuta magistralmente —o no—el pensamiento.
Y justo en esos pensamientos: Tú. Un día, casi de la nada, eliges, elegí, que eres tú. Y no es que sea de la nada, o sea, son semanas o quizá meses conectando con “esa” persona. No es fortuito amar.
Bien se detalla en ‘Tú, dice Shakira’: ¡Eres tú, amor! Mis ganas de reír, el adiós que no sabré decir…
Pues así, qué locura es el amor.
Tú dice Shakira
Pero, ¿qué dices tu corazón? u. A veces el corazón dice muy poco, quizá nada. Lo que es un hecho es que un mar de emociones perturban nuestra vida, incluso la alteran por vivencias y emociones muchas de ellas nuevas y otras, incluso, desconocidas.
Sin embargo, lo que es inevitable y también inviable en algún punto es huir. Las rachas de amor son como inmensas olas del mar de San Diego que se disponen con tal vehemencia y fuerza que solo resta surfearlas. Coger la tabla y navegarlas. Dejarse llevar. Y estando arriba de la belleza del mar dejarse amar.
Qué analogía. Y sí, es que el mar es tan parecido al amor romántico: intempestivo, inmenso, incluso infinito, extenuante, ruidoso, sorpresivo, majestuoso pero también incierto, desconfiado, impetuoso, voraz y con una vorágine que quizá te arrolle, te maltrate.
No lo dejes a la suerte
Y quizá, muy probable es el hecho de que el amor no se deja a la suerte… Aunque dice Natalia Lacunza que ‘Cuestión de suerte’:
Tú mira al cielo cuando nos puedas verme. Porque contigo todo es diferente. Ese dolor se marcha de repente. No importa nada cuando estemos de frente.
Suerte. Coincidencia. ‘Destino o casualidad’. Dios y sus cosas. Mis necedades, ¿qué será?, ¿qué habrá sido? Lo que sea qué dicha vivirlo.
No tiene mucho sentido esto que escribí porque lo hice en 3 días diferentes y literal en 3 países muy diferentes.
Comencé a escribirlo en el vuelo de Los Angeles a Madrid, en ese trayecto tuve e hice un poco —o mucho—de drama y entonces cerré la lap e hice berrinche. Después en París cuando vi tu cara, ajá, con la gorra de LA dije «Valí», y pues sí. Y ahora es la madrugada del 2 de julio en Zúrich y aquí estoy: enredado en esto.
Y en esto me refiero a ti: u. Enredado en tu remolino. En tus ojos, en tu boca, tus manos, tu inteligencia, tu paz, tu caos, tus miedos. Tú.
Amor: El mar, tú y yo.
En realidad nos hace falta tan poco para reírnos a carcajadas. Lo random de nuestras conversaciones pero a la vez tan claras y quizá inverosímiles, pero no, tiene razones de sobra para pasar horas, literal. Creo que nos vamos hasta que nos da hambre, hahaha.
El mar, tú y yo. ¿Qué mar? Donde sigamos encontrando paz, alegría, complicidad para hablar de lo que sentimos pero no alcanzamos a razonar pero también de lo que nos dejó de doler hace mucho y nos hizo ser valientes.
En el mar donde seamos tú y yo. Tus miedos y los míos. Tu caos, el nuestro y el mío. Las turbulencias de la vida y tus remolinos. Mis lágrimas que se mezclarán en el agua salada.
Se reduce a tú y yo. Sin tiempo, quizá sin planes, seguramente con poca palabras y mucha timidez, también es probable que con un poco de distancia física para después ser inseparables. Con camisetas blancas y gorras de mi Real Madrid.
Tú y yo
Yo y tú, ¿por qué no? ¿Se te antoja? Te espero, mi amor.
2 de junio a 2 de julio de 2025 en muchos lugares del mundo: u+á. Te amo, HERMOSA. Tú y tus manos.
Tú dice Shakira, pero yo digo «Tú, Mushi».
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