La diosa del dormitorio

La diosa del dormitorio

Además de los amigos y parientes, y después de un buen plato de comida casera, lo que más echa uno de menos cuando falta una larga temporada de casa es?su cama.La cama además de lo imprescindible que resulta para un descanso adecuado, es culpable también del ambiente más o menos especial que domine en un dormitorio. Esta habitación puede recrear tantos ambientes como posibilidades de combinar colores, adornos, texturas y formas en un simple tálamo. Podemos transformar nuestra habitación en un territorio romántico, glamuroso, de recogimiento y meditación, pasional o con aires extranjeros, si conseguimos dominar una serie de detalles esenciales capaces de marcar la diferencia.Hay todo un mundo donde elegir en lo que a camas y ambientes se refiere. Lo principal es que seas consciente de que es el punto sobre el que gira tu dormitorio, tu relax y tu placer o tu descanso. Las camas pueden ser redondas, duras, con cabecero, dosel, hierro forjado, plegables o de madera entre mil variedades. Para conseguir un dormitorio romántico toma nota de estos puntos mágicos:Dormitorio románticoUnas velas, incienso, una inmensa pecera o quizás una chimenea se asoman ante la idea de una habitación impregnada de connotaciones sensuales, sin embargo, prescindiendo de esto o añadiéndolo incluso, estos son el resto de detalles esenciales que harán de tu habitación un santuario romántico:El dosel es un elemento indispensable para lograr un look decorativo de ensueño. Una cama con dosel aporta privacidad y es capaz de crear la impresión de estar en una habitación dentro de otra. El dosel se puede sujetar al techo o a las paredes, o incluso colgado de un armazón que se apoyaba en cuatro postes colocados en las esquinas de la cama. También puedes probar con las mosquiteras, que resultan igualmente atractivas aunque tienen un carácter mucho más ocasional y basta un pequeño gancho en el techo para ubicarlas.Si el dosel es de visillo, proporcionará intimidad, sin obstruir el paso de la luz y creando con el color o la textura diferentes atmósferas. La luz indirecta es infinitamente más agradable que los focos habituales.Los cojines aportan comodidad y versatilidad. Las mil y una noches siempre traerán a nuestra memoria mil y un almohadones. Las almohadas grandes y de tela lisa aterciopelada aportan sobriedad al conjunto, mientras que los dados pequeños de cojines, sobretodo con contraste de colores explosivos convierten la estancia en un paraíso de juegos y vibraciones.La colcha tiene que ser de tacto agradable, suave o ligera y fresca. Un color arriesgado o un blanco diáfano. Ambos extremos están permitidos, pero si optas por el color vivo, el rojo o el violeta serán tus mejores aliados. Incorporar una hamaca a la habitación puede ser también una idea sensual. Los lechos colgantes del techo se tejen con hilos de uno o varios colores que pueden ser de seda, algodón, fibras de pita o agave, henequén y, últimamente, de material sintético.Las cortinas de caída bien larga o incluso desmayada sobre el mismo suelo recuerdan épocas medievales y son las más apropiadas para este efecto romántico. Pueden ser vaporosas o de textura definida. Sin duda superponer diferentes colores o densidades permitirá mayor juego de contrastes de luz, calidez e intensidades.La cabecera o el pie, ambas estructuras se han ido perdiendo con los años, pero alimentan los deseos de cualquier romántico. En Japón las cabeceras estaban cuidadosamente personalizadas al cráneo del durmiente para no estropear su peinado. En Nueva Guinea tallaban cabezas humanas en las cabeceras de las camas, e incluso les añadían dos pares de ojos para poder vigilar a los espíritus malvados que, según creían, penetraban en la cabeza del que estaba durmiendo. Actualmente en Europa se opta por ellas como elemento decorativo antiguo, aunque nunca perdió vigencia como aliciente en los juegos de dormitorio.

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