Ser mamá y los cambios en tu cuerpo

Son tantos los cambios que tenemos como mamá, y unos poco elegantes, sin duda, ¡pero vaya que valen la pena! Porque ser madres es lo mejor que nos puede pasar en la vida.

Puede que notes algunas venas marcadas en la cara, pero no es algo por lo que debas preocuparte: si tuviste un parto natural, eso es el resultado de tu gran esfuerzo a la hora de pujar. ¡En pocos días desaparecerán!

Si el médico realizó una episotomía es probable que la herida arda al hacer pipí. Para evitarlo, trata de inclinarte hacia adelante cuando vayas al baño así la orina no hará contacto con los puntos.

Es importante que realices los ejercicios Kegel durante el embarazo (y después también). Son muy importantes porque sirven para fortalecer el suelo pelviano y evitar la pérdida de orina que puedas tener al reír, toser o estornudar.

¡Además son muy simples de practicar! Contrae los músculos pelvianos como si quisieras cortar el flujo de orina. Contrae, cuenta hasta cinco y luego relajarte. Hazlo así sucesivamente por un buen rato.

Es muy frecuente que las madres que acaban de dar a luz sufran de hemorroides. Para aliviarlas es recomendable tomar baños de inmersión con agua tibia o lavarse en el bidet después de ir al baño. En cambio, si el parto fue con cesárea, lo más importante es que no levantes peso al menos durante seis semanas.

Es muy común transpirar por las noches. Se debe a que el cuerpo necesita liberar todo el líquido que acumuló durante el embarazo.

Y sobre la lactancia, lo más importante a tener en cuenta es que la leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su bebé. Las madres que amamantan a su bebé recuperan antes su peso y tienen menos riesgos de sufrir depresión posparto.

Para evitar o curar el agrietamiento de los pezones, cúbrelos con crema de caléndula antes del parto y durante el período de lactancia.

Todo lo que bebas o comas va a ser transmitido a tu bebé a través de la leche, por eso evita la cafeína o el alcohol.

¡Disfruta de esta maravillosa experiencia, mamá!