¿Te enamoras de hombres prohibidos? Podría ser el Síndrome Fortunata

El Síndrome Fortunata viene de una novela de Benito Pérez Galdós, ‘Fortunata y Jacinta’, que habla sobre un triángulo amoroso.

Si sueles sentirte atraída por hombres prohibido, aquellos que tienen una relación seria o ningún interés de estar contigo, esa podría ser la explicación.

Pero si no te corresponden, ¿por qué te enganchas tanto de ellos?

Esto básicamente depende de tu personalidad y autoestima; si te ocurre con demasiada frecuencia quiere decir que tienes problemas para valorarte.

Normalmente es el resultado de haber crecido rodeada de patrones de codependencia. Más que felicidad, el amor para ti significa sacrificio, lo que le da más importancia.

Pero la realidad es otra, este tipo de situaciones no son románticas y mucho menos sanas.

Se trata de una variante de dependencia emocional, la cual se hace visible cuando la persona busca llenar con una pareja un vacío en su vida.

No se trata de una enfermedad, pero se utiliza el término ‘síndrome’ para agrupar un conjunto de síntomas que, en este caso, describen un grupo de fenómenos propios de una situación.

Algunas de las características que presentan las mujeres con este síndrome son:

  • Amor incondicional por el hombre comprometido
  • Se muestra fría e insensible ante otros hombres
  • Mantiene una dependencia tan fuerte que sería capaz de asumir cualquier riesgo si ese hombre se lo pidiera
  • Tiene la convicción de que si no está a lado de ese hombre la vida no vale la pena
  • Ella está segura de que lo justo y lo que debe hacer es estar con él
  • Suele manifestar sentimientos contradictorios hacia la pareja del sujeto; en ocasiones la comprende y en otras la desprecia
  • Está convencida de que está enamorada
  • Fantasea con un futuro a lado del hombre que desea.

¿Cómo ‘curar’ o romper con el síndrome Fortunata?

Como la mayoría de los síndromes, este podría solucionarse con terapia psicológica. Esta será larga, por lo que debe crearse un fuerte vínculo entre el paciente y su terapeuta, además de mucha paciencia y compromiso, pues habrán periodos de notable mejoría y otros de posibles recaídas.