Un caserío reformado

Un caserío reformado

Un caserío reformado

Recuperar un enorme edificio cimentado sobre un talud rodeado de árboles permite lograr unos espacios amplios y diáfanos. Por ello, por muy malo que sea el estado de un gran caserío, merece la pena reformarlo e incluso reconstruirlo. Con la ayuda de un buen constructor se pueden superar todas las malas condiciones.Cualquier casona de éstas puede poseer unos 200 metros cuadrados de planta. Su decoración luego puede ser tradicional o puede optarse por darle un toque innovador mezclando estilos y tendencias.En el ejemplo que nos ocupa, el salón mantiene un aire art-decó con una escalera helicoidal construida en forja que comunica el salón con los cuartos de los invitados. El toque rústico lo aportan las lámparas construidas con viejos cencerros y algunos instrumentos topográficos.En el comedor prima el color blanco y la sencillez, con una mesa con sobre de zinc y patas de hierro forjado. La cocina es de estilo rústico y cuenta con una barra de desayuno que la separa del comedor pequeño. Junto a ella, un armario francés estilo Luis XIII.El dormitorio y el baño destilan un cierto aire decadente. Ambos están separados por un tabique isla, delante del cual hay una butaca y un baúl de viaje del siglo XIX. La gran cama luce un cabecero de hierro y junto a ella, una antigua sombrerera y una lámpara comprada en un mercadillo marroquí.El lavabo de latón marroquí está encastrado en un mueble francés estilo Luis XIII. Sobre él un gran espejo con un ancho marco forrado de pan de oro.