Secuestrada y violada a los 14 años, ahora uno de sus captores está libre

Un matrimonio la tuvo cautiva durante nueve meses, ahora revive su pasado por la noticia de que uno fue liberado antes de tiempo.

Ser secuestrado es una de las vivencias más terroríficas que uno podría vivir, y lamentablemente es algo que desde hace muchos años ha ocurrido con mayor frecuencia de la que pensamos. Así le ocurrió a Elizabeth Smart, quien fue raptada a los 14 años y enfrentó esta terrible pesadilla.

Fue un 5 de junio cuando Brian David Mitchell la amenazó con un cuchillo en una habitación de su propia casa, en Salt Lake City, Utah, y la obligó a irse con él.

Elizabeth temió por su vida, pues lo único que pasaba por su mente era que la violaría y después la mataría. Camino al lugar donde la llevaba el sujeto le dijo que su esposa le esperaba en casa, con lo que le dio una pizca de esperanza saber que ahí había una mujer, sin embargo, eso duró muy poco, pues pronto descubriría que eso simplemente aumentaría su tortura.

“La sensación que ella irradiaba: era oscura, malvada (…) Y supe que ella no estaba allí para ayudarme, que ella no estaba allí para protegerme”. Contó en una entrevista para CBS News.

El nombre de la esposa es Wanda Berzee, la tuvieron cautiva durante nueve meses, tiempo durante el cual la violaban a diario, varias veces al día.

“Me dijo que ya yo era su esposa y que había llegado el momento de consumar nuestro matrimonio, yo no sabía de qué él estaba hablando, me preguntaba qué podía significar aquello”

Elizabeth afirmó que no quedó embarazada porque aun no alcanzaba la pubertad. También contó que la obligaban a tomar alcohol.

“Una vez me hicieron tomar tanto que vomité, perdí el conocimiento, y ellos me dejaron tirada allí toda la noche, y cuando me desperté a la mañana siguiente todavía tenía la cara y el pelo pegado al suelo, y se reían, y ella se reía tanto como él, si no más que él”.

El caso de la desaparición de Elizabeth fue conocido internacionalmente, pues en todo el mundo circulaban imágenes suyas y la información de que estaba bajo amenaza de muerte si intentaba escapar. Hata que, al poco tiempo de que su caso saliera en el programa ‘Los más buscados en Estados Unidos’, la policía recibió una llamada de alguien que la había visto en una calle de Sandy, también en el estado de Utah, a 29 kilómetros de su casa. EL 12 de marzo de 2003 fue rescatada.

Mitchell fue condenado a dos cadenas perpetuas por secuestro y violación durante nueve meses a una menor, sin embargo, Barzee, su pareja y cómplice durante todo ese tiempo, que ahora tiene 72 años, quedó puesta en libertad hace poco. Esto le ha preocupado bastante a Elizabeth, pues dice que sabe lo malvada que es y de lo que sería capaz.

“Lo animaba a violarme, se sentaba junto a mí mientras él me estaba violando y un lado de su cuerpo tocaba el mío.  Así que no había ningún secreto, ella sabía lo que estaba pasando. Era torcida, malvada”

Pese a esta traumante experiencia, Elizabeth ha logrado salir adelante, actualmente está por cumplir 31 años y en espera de que nazca su tercer bebé, fruto de su matrimonio con el escocés Matthew Gilmour, a quien conoció en París, durante el tiempo que pasó de misionera mormona en Francia.

Luego de dos años de estas actividades, volvió a Utah, donde se hizo activista y compareció ante el Congreso en apoyo a leyes como la que creó la alerta AMBAR en casos de niños desaparecidos.

“Y al final, de lo que me he dado cuenta es de que he pasado los últimos 15 años de mi vida tratando de seguir adelante y seguir el consejo de mi madre al día siguiente de mi rescate: no dejar que esta gente me robara ni un minuto más de mi vida”.

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This pic was taken awhile ago but I was flipping through some old photos and I saw this one and it really made me stop and think about the reasons why I do what I do. I was reminded that I probably wouldn’t be standing here we’re it not for the goodness and prayers of thousands of people and the grace of God. I was reminded that no matter the odds there is always hope and we should always hold on to that. I was reminded that sometimes things may seem bleak and hopeless but if we have faith in God everything will work out and possibly even be turned for our own good. I was reminded that everyone and I mean EVERYONE has their own story. Whether great or small I’m reminded that each one of us has an opportunity to make a difference. And finally it is not for us to judge the experiences and reactions of others.

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